Pero dejando de lado prejuicios instaurados en mi mente durante años, es cierto lo que dice Pedro : era un ciclista prepotente, pero era muy combativo. Yo me daría con un canto en los dientes si hubiese ahora mismo algún ciclista de sus características en el pelotón. Para ser justos, y a pesar de adelantar acontecimientos, creo que el justo ganador de ese Tour hubiera sido Fignon, que se mostró como siempre muy combativo durante toda la carrera, pero no pudo ser.

Debió ser muy triste para él, observar en le tele, semanas después de aquel día para borrar en su vida, como el público parisino, aplaudía a un americano. ¡Si levantara la cabeza De Gaulle!
Y no solo le aplaudieron deportivamente, por la forma espectacular de ganar ese Tour de Francia, sino porque Greg Lemond, en realidad, les caía mejor. Era mas simpático.
Laurent Fignon se había convertido durante esas tres largas semanas de Julio, y cortas para otros en el líder de la mala educación, según los principales periódicos. No solo los españoles le detestabamos, tras el salivazo a las cámaras de TVE, también se permitió el lujo de golpear entre risas a un periodista francés de la televisión gala.
Se mereció ganar, era sin duda el más fuerte, pero su convicción y su exceso de soberbia, ira y egocentrismo, le dejaron por el camino. Parecía que un Dios Justiciero se hubiera plantado aquel caluroso 23 de Julio en Paris para poner a cada uno en su sitio en función de sus actos con la humanidad, pero creo que se olvido de Perico.
Continuara...
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Muchas gracias. Un saludo!
Álvaro.