Artículo publicado por Rubén Parro en el Diario Digital www.deporte365.com con fecha del 19 de Junio de 2008, dos semanas antes del Tour. ´
En el ciclismo actual existen pocos corredores que disputen la temporada de principio a fin, por no decir que ninguno. Merckx, Hinault, o corredores mas modestos como Vicente Belda o Marino Lejarreta eran capaces de ganar en cualquier competición desde Febrero a Noviembre; disputaban hasta los criteriums, carreras de pista e incluso ciclocross, si hacía falta. Eran la competitividad personificada.
Esta forma de correr en la actualidad es imposible. Cualquier ciclista se partiría de risa si su director deportivo le pide que dispute todas las pruebas. Se marcan unos picos de forma a lo largo de la temporada para que el profesional de la bicicleta alcance su máximo nivel como máximo dos meses.
Este deporte se ha convertido en puramente racional y humano, aunque a veces la ilógica del doping lo traspase. Todo esto va a favor de los propios deportistas, pero en detrimento del espectáculo que suponía contemplar a las grandes estrellas dejándose el pellejo en carreras sin mucha relevancia, que ahora son copadas por corredores no tan de primer nivel.
Marino Lejarreta participó en las Tres Grandes en cuatro temporadas, quedando siempre en las primeras posiciones, pero nunca ganó, salvo en la Vuelta a España de 1982, por el positivo de Arroyo. Un corredor de su estilo y con su regularidad con una planificación enfocada a una única Grande, seguramente podía haber agrandado con creces su ya aparatoso palmarés.
Carlos Sastre, el año pasado, rememorando a los Guerreros Diesel de los primeros tiempos del ciclismo, decidió correr Vuelta, Giro y Tour, algo que a primera vista parecía una locura y pudo comprobar como el resultado no fue nada negativo: 4ª en el Tour y 2º en la Vuelta, siendo en esta última de los pocos que se atrevieron a poner en dificultades al ganador Denis Menchov. Pero un hombre tan batallador, tan racional en carrera, tan amigo de las grandes gestas, tan estratega, se merece mucho mas; no debe ser recordado en la Historia del Ciclismo como otro Poulidor, sin desmerecer a este último.
Este temporada, el abulense – madrileño, se ha mantenido en silencio, con una preparación orientada solo y exclusivamente a la ronda francesa, sin grandes números y aunque puede que muchos de sus fans, e incluso el mismo, hayan podido perder la paciencia al observar a hombres fuertes para el Tour como Valverde, Leipheimer y Evans dejarse la piel en la Dauphine Libere y él solo quedar el 20ª, ya nos avisó que “no hay que preocuparse” porque su plan de temporada ha sido diferente y por suerte queda mas de un mes para que llegen las etapas duras del Tour, que son las que requieren un 100% de estado de forma.
Con todo esto, no dudo de que Valverde no alcance la montaña de la carrera gala en óptimas condiciones, pero parece complicado que logré mantener el alto nivel de forma que goza en la actualidad hasta la última semana de la Grande Boucle. Es cierto que el corredor que logra buenas clasificaciones en Dauphine Libere, Volta a Catalunya o Vuelta a Suiza luego suele estar en la pomada en las etapas importantes del Tour, pero Armstrong nos demostró que esto no es necesario. El aparecía en el prologo sin apenas kilómetros de competición en sus piernas y todos sabemos como finalizaba la carrera en los Campos Eliseos de París.
Apuesto por Carlos Sastre por varios motivos; primero por su clase, por ser un practicante del ciclismo épico que a todos nos gusta, batallador, estratega y por último, por la preparación inteligente que ha llevado a cabo este año y le va a permitir obtener importantes resultados. Me la juego a una carta. Un mago del ciclismo se tiene que despedir con una Gran Vuelta y que mejor que el Tour de Francia...


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28.07.08 @ 20:54